El bienestar que puede llegar a brindar las empresas a sus colaboradores va más allá de las prestaciones señaladas por la ley, salarios bien remunerados y programas desarrollados por los departamentos de Recursos Humanos. También, es importante asegurar la correcta limpieza industrial que garantice óptimas condiciones de salubridad.

La relevancia de este punto es tal que se ha considerado en las leyes mexicanas. Específicamente, el artículo 123, apartado “A”, fracción XV, de la Ley Suprema. Este indica que:

“El patrono estará obligado a observar, de acuerdo con la naturaleza de su negociación, los preceptos legales sobre higiene y seguridad en las instalaciones de su establecimiento, y a adoptar las medidas adecuadas para prevenir accidentes en el uso de las máquinas, instrumentos y materiales de trabajo, así como a organizar de tal manera éste, que resulte la mayor garantía para la salud y la vida de los trabajadores”.

Alcances y beneficios de la limpieza industrial

La limpieza industrial implica todos aquellos procesos que garantizan la sanitización de espacios donde se llevan a cabo las actividades de una empresa. Tres ejemplos comunes son bodegas, centros de producción y almacenaje, aunque hay una gran variedad.

La limpieza industrial resulta beneficiosa para las personas pues evita bajas por enfermedades relacionadas a la falta de higiene y sus respectivas faltas laborales. Sin embargo, su utilidad no queda ahí. También reduce el gasto de recursos y aumenta la rentabilidad al permitir que los productos producidos o almacenados, tengan las mejores condiciones de limpieza para su uso o consumo.

Existen diversas modalidades para este tipo de limpieza, desde aquella en la que sólo se busca dar mantenimiento hasta los tratamientos de residuos. Debido a que no todas las empresas requieren el mismo nivel de higiene.

Prácticas de limpieza según la OPS y la OMS

Para el caso de la industria de la producción de alimentos, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y la Organización Mundial para la Salud (OMS), indica que:

“la limpieza debe remover los residuos de alimentos y suciedades que puedan ser fuente de contaminación. Los métodos de limpieza y los materiales adecuados dependen de la naturaleza del alimento. Puede necesitarse una desinfección después de la limpieza”.

Asimismo, la OPS y la OMS señalan que algunas prácticas básicas de limpieza industrial, como agua y jabón neutro, no resultan ser tan eficientes para desinfectar y eliminar en una considerable proporción bacterias y patógenos.

Estos microorganismos “pueden llegar a ser mil veces más resistentes a los desinfectantes comunes comparadas con las que se encuentran en estado libre. Debe seguirse una rutina de limpieza sistemática para su remoción”.

Recomendaciones generales

Con base en todo lo anterior, Grupo Omese aconseja a las empresas mantener un programa regular de limpieza industrial. Si no cuentan con los equipos y las herramientas necesarias para llevar a cabo este tipo de actividades, resulta altamente recomendable contratar empresas especializadas en la materia para realizar el trabajo de forma eficientes.

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